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miércoles, 24 de julio de 2024

LO QUE DEJO...

 



 






Y no te vi.
Vendí mis cinturones,
mis techos, mis canciones.
Vendí toda mi alma; la maltrecha,
la aún en calma.
Y no te vi.

Negocié con el diablo.
No era uno, eran varios.
Me compraron el pasado,
subastaron mi futuro,
Me ofrecieron ventanas abiertas
azules, verdes; sin muros.

Competí con Dioses marinos,
sangré por vencer tus miedos,
perdí a quienes quería
por libertades de acero.

Aquí estoy en un laberinto
de almas sin sangre en vena.
Tú apurando el soufflé
yo en tu tele dando pena. 


Raúl Góngora. 2024



jueves, 27 de noviembre de 2014

EL TIEMPO DE LOS GIRASOLES

(Ejercicios de escritura rápida; sin pensar)


(...y no solo al gato)


Desde que Isaac tenía uso de memoria recordaba aquella carretera secundaria, aquella vía alternativa por la que sus padres le habían llevado en muchas ocasiones como vía rápida y mucho más segura, en tiempo de lluvia y tormentas, camino a su casita de campo en las afueras de la ciudad.

Concretamente estaba siempre deseando llegar a la curva en la que se encontraba aquella triste casita rodeada por un par de viejos árboles de frutos no muy claros para él.

Y allí estaba una vez más, la curva, la casa, y, como foso que rodea el valioso castillo, repleto de cocodrilos, y otros seres salvajes, una aureola de girasoles protegiéndola.

Isaac había imaginado miles de historias en el corto del trayecto hacía la aldea donde su familia materna tenía la casita de campo relacionadas con esa tenebroso y con cierto romanticismo lugar.


Habían pasado los años, y aquel niño ya no sentía fascinación cada vez que veía algo, aquel adolescente se paraba a resolver y averiguar con sus propias manos todo lo que de niño le fascinaba a la vista.


Algunos dicen que oyeron un grito con mucho eco como de alguien cayendo por una montaña, otros dicen que en la soledad de la noche, nadie oyó nada; nadie vio nada. Pero en lo que todos están de acuerdo es en que en los días ventosos, alrededor de aquella casa, el viento habla con voz clara a los viajeros de paso: “¡ISAAAAAAAAC….ISAAAAAAAC!”- aseguran escuchar a modo de advertencia.


martes, 26 de marzo de 2013

¡Si No Te Encauzas Te Queman!


(Hogueras de San José 2013 Alcalá La Real, Jaén)


-"¡Venga que te quedas... venga que mira tu amigo, tu primo, tu hermano, con tu edad ya tenía, con tu edad ya era, ...!"-

Y así día tras día, minuto a minuto... 

¿Qué es lo que la gente espera de ti?
¿Cómo se pueden atrever a pensar que te conocen mejor que tu mismo, si yo mismo estoy a años luz de conocerme?

... La verdad es que va pasando el tiempo... y "mi enciclopedia sigue sin venderse".



lunes, 21 de enero de 2013

Así Salvó Supermán A Lois Lane


Ctra. de Montefrío (Alcalá La Real) by ruyelcid




"Y... los minutos pasan seguidos de sus padres, las horas; de sus abuelos los días y así van completando el árbol familiar hasta llegar  a los años y años y años... Yo doy vueltas hacía atrás, lo más rápido que puedo, intentando cambiar el rumbo de las manecillas del reloj de comunión que aún guardo en el cajón. Pero es absurdo...




 Los granos de arena fina me tienen nublada la vista, taponados los oídos, anulado el olfato y el resto de los sentidos. Esos, granos en su tránsito medido, no atienden a angustias, a sentimientos, no reparan en contemplar seres humanos; oxidan, desgastan y corroen. Dicen que el tiempo da experiencia y nos refuerza como personas. Los granos de un reloj de arena, sabedores de su efecto se ríen en nuestra cara de tales afirmaciones.
La única solución que allana esta frontal incertidumbre, que da color a estos fríos azulejos de dentista de posguerra, es olvidarse de las mesuras, de los tiempos, de los minutos y sus familiares. Inventar nuestro propio sistema de regeneración, nuestra métrica, reinventar nuestro propio reloj de arena. Ya será opcional a cada persona filtrar el grosor, velocidad de caída, número y textura de sus propios granos, según vaya notando pellizcos de felicidad en este nuevo submundo propio."

jueves, 10 de mayo de 2012

¡Qué Lejos Queda La Orilla!


¡Que jóvenes y dispuestos a todo éramos entonces!





En la orilla es donde está la verdadera energía para moverse
 y donde se fraguan todas las iniciativas. 
                                               (ruyelcid)
                                                                         


La marea me dejó los versos borrados,  
la tinta, un borrón, un papel mojado. 

                                                (Vetusta Morla)

lunes, 8 de agosto de 2011

¡No Me Abraces!



¡Ya está bien!
Mirad dentro de mis pupilas, fijaros en el iris, el pestañeo, la risilla contenida,
lo que se hace, lo que queda por hacer, lo planeado y por planear,
las vueltas a ninguna parte, el esfuerzo, sudor, tiempo, y "alevosías".
Fijaos en todo eso y dejad aparcados vuestros Koalas en el zoo más próximo.

jueves, 19 de agosto de 2010

En la ventana (no en una curva) (narración de aquí, o de allí)



Últimos coletazos de nuestro paso por el instituto (bueno los coletazos de algunos fueron más largos que los de otros). Reunidos en "asamblea" (beber cerveza Sureña a mansalva) los miembros varones de la pandilla decidimos, por unanimidad absoluta irnos a pasar la tarde noche al campo de Carrillo en la Aldea de La Pedriza. ¡BACANAL TOTAL! de las gordas; emulando las griegas y las romanas pero sin "roceteo" (each other) (que eramos "muy machos todos")

Entrada la noche, cuando ya nos habíamos bebido hasta las reservas de los aljibes de las casas de los vecinos, y en plena fermentación etanólica bulliendo en nuestras venas, salió la vena gallita varonil de: "¿No hay huevos de irnos ahora a dar una vuelta por mitad del campo (tajos altos de La Pedriza)?" Y como no..., aunque sé que algunos pensaron - "buff, con tó lo que llevo en lo alto irme ahora a esentear por ahí" - pero, como ya he dicho, eramos demasiado "machos" para que alguien se cayera de la expedición.

Comenzamos andar por una calle en la parte alta izquierda de la aldea, la noche tenía algo de visibilidad pues la luna estaba engordando bastante. Había quien le costaba andar en linea recta alcanzado ya su tope de tolerancia a los "licores espirituosos", pero aún así estábamos ya llegando al final de la calle, dejando las casas en nuestro lateral izquierdo; a la derecha ya era todo ramaje, tajos y plantaciones, cuando de pronto alguien gritó: "¡JODER, JODER HABÉIS VISTO ESO!" y giramos todos la vista hacia la izquierda, y en una de las últimas casas vimos una imagen que no olvidaremos nunca. Serían las tres y pico o las cuatro de la madrugada, y allí, perfectamente iluminada estaba ella; una niña de unos 7 u 8 añillos perfectamente vestida con un traje blanco tipo comunión o "misa de los domingos", con la luz encendida, mirando por la ventana (lo estoy escribiendo y se me están poniendo otra vez los pelos de punta)

Jamás corrimos tanto como esa noche, fue una distancia corta pero suficiente para no volver a ver esa imagen. Cuando paramos e intentamos tomar aliento y comentar lo que había pasado, nos preguntamos unos a otros si habíamos visto eso, y efectivamente todos lo habíamos visto.

Olvidé decir, que poco antes de salir de "expedición" desde la casa, y apurando los últimos culos de botellas, habíamos estado cada uno metiendo su puntilla tenebrosa contando historias de miedo, de casas sobre tumbas, de avistamientos extraños y cosas de esas, o sea que íbamos ya algo acojonados de entrada.

Pasaron los minutos, y conseguimos "casi pasar" un poco del tema para no estar acojonados toda la noche, y además para centrarnos en las labores de rescate de uno de nuestros grandes afectados por la ingesta alcohólica que iba a su libre albedrío saltando de tajo en tajo.

Han pasado ya algunos años de esa extraña noche, pero siempre que coincidimos para echar unas cañas o de cafés con los que esa noche estuvimos allí. Nos acordamos de esa imagen y se nos siguen poniendo todos los pelos de punta.



Dedicado a mis amigos del instituto.