sábado, 5 de noviembre de 2016

500 DÍAS DE VERANO (y guillotinas)





People don't realize this, but loneliness is underrated."


Pues estando el otro día en mi trabajo, unas parejas de amigos compartían opiniones sobre una película que habían visto recientemente "500 Days Of Summer" (500 Días Juntos). Ya sea por mi mega afición al séptimo arte (aún no me sé los otros seis) o por la estima ideológica y racional que les tengo a los citados "opinantes", el caso es que la duda y mi pasión se juntaron. Pregunté: - ¿Qué título habéis dicho?- 500 Días de Verano- me contestó quien sea (traduciéndome literalmente el título original en inglés, cosa que aquí se pasan por el sobaco y ponen el título que les sale de la citada curva corporal).
Sin más, me la apunté en "tareas (hobbys) pendientes para el finde" y esta tarde ha caído. 

La verdad, que es una peli original en concepto, bonita de ver (ya sabes, luz, buena fotografía, exteriores e interiores bien ejecutados, etc) y bonita de escuchar en todas sus formas (las conversaciones son buenísimas, con frases antológicas y, hablando de escuchar,... la banda sonora me ha encantado).

El tema de fondo en cuestión es el eterno debate entre encontrar el amor, creer en el amor; en su golpe fortuito, en el amor encontrado, en el transcurrir y su debido incremento, etc; o, por otro lado ser bastante más escéptico, aunque sin dar de lado a la magia y deleite del momento y de las circunstancias que el cortejo encierran (pero dejando bien claro que no es una relación y en cualquier momento se puede acabar esa magia) ¡Y ya está servido el problema! ¡Pasional vs Racional! (la batalla universal).

Yo he puesto casi todo mi empeño en las dos relaciones largas que he tenido a lo largo de mi corta vida (aún soy un chaval que desayuna globos terráqueos cada mañana), y las dos se me han quebrado, desmitificado, cansado o ensuciado, y otros adjetivos acabados en "-ado" que no me apetece escribir. Visto así, ya le veía el quebradizo hilo sobre el que se balanceaba el argumento de la película, aunque eso no quita que me haya sorprendido a cada momento, sobre todo con la volatibilidad de comportamiento del personaje principal femenino (que da nombre al título de la película). En fin ... y sin mucho más que destripar para que, quien no la ha visto (que ya he comprobado que, de los míos/as, era de los poquitos que quedaba por verla) la vea y saque sus propias conclusiones. Os dejo con un par de temazos de su guapísima banda sonora y alguna que otro póster o fotograma de la película. 
¡VIVA EL CINE!











sábado, 22 de octubre de 2016

DONDE CAEN LOS VALIENTES



De un tiempo a esta parte, viendo el número 4 queriendo pegarle una patada al 3, ya que soy de la generación de finales de los 70, y viendo a mis coetáneos pasear cabezones ya criados, babeantes y espurreadores de potitos que saben a rayos, me gusta ponerme a pensar en ingenieros, abogados, escritores con algún best-seller pepinazo en su haber, y algún miembro del equipo olímpico nacional de ping pong.


Segundos después de correrme sobre ellas me caliento la cabeza pensando, tal vez por mi educación de tradición católica, lo que estoy desperdiciando.
- ¿Que habrían sido en la vida esos, ese, espermatozoide si hubiera cumplido su cometido? ¿Hasta dónde habría dado de sí su futuro, sus metas, sus ambiciones, de haber dado en el clavo? ¿Hubieran sido más valientes, capaces, decididos y aventureros de lo que su padre ha sido? -
Esas preguntas inmediatas se me pasan por la cabeza en el mismo instante en el que contemplo en silencio donde han ido a parar mis valientes.


Soy un poco fetiche con ese tema. Desde que empecé mis relaciones sexuales he tenido el (llamalo tu) problema de no correrme nunca in situ, siempre después de; fuera y casi siempre acabando con artes manuales. Yo, la verdad no me lo he planteado nunca como un gran problema (hombre, en agosto, a 40º, los minutos de más que eche sin que la susodicha haya disfrutado hasta partirse de gusto son calorías sobrantes que quemo, sudando hasta la extenuación), pero la pareja/amante en cuestión que tuviera esos días se raya la cabeza pensando que es por no haber sabido darme el placer suficiente, y eso puede empezar a resultar un problema.


El caso es que, cuando hay confianza, me gusta que mis pequeños peguen en sitios bonitos de la mantis de turno; cara en general, boca, triángulo invertido (a ser posible con el césped visible) o el Gran Cañón del Colorado que forma la raja de su culo entre sus nalgas. ¡Ya que van a suicidarse mis soldados, que mueran disfrutando de las vistas!

Woody Allen en
Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo y nunca se atrevió a preguntar (1972)



Al principio, por defecto, ella suele ser reticente a la geolocalización a placer de mis corridas sin fin creacional. Es ahí donde entra el quid pro quo (yo me lo he currado a saco en los previos hasta el punto de que me has duchado a placer, y tú consientes en que te llene la piel de hidratantes altamente recomendados). Admitido este acuerdo silencioso, ya sólo queda aumentar mi sed de investigación y placer sexual al máximo, siempre con el beneplácito de la que va a ser receptora y tumba de tus abogados, ministros, ingenieros o deportistas de élite con fecha de caducidad inmediata.


ruyelcid

miércoles, 17 de agosto de 2016

¡AMOR QUE TU NO VES!



¡AMOR QUE TU NO VES!



Y, una vez más, el flirteo con los colores, a escondidas de la luna y sus celos, es lo poco que me empuja a no vender mi sonrisa; a ser yo por encima del cuadrado social, a que me aprecies desde allí y me quieras como aquí.
El color (y sus invitados al té) rellena cada duda de lo que soy, pura alma. 
El color me saca de mi envase, este al que me obligan a llamar cuerpo... el color me da permiso para saltarme las clases y aprender de la mezcla.
Sin el color sería vaivén sin sentido, lleno de frío y sometido a lunas y estrellas.
 Nuestro amor es de hace mucho, de mis primeras semanas. 
Alma y color; color y alma, sin envases, sin medidas ni rejas; ¡Hacía adelante!




viernes, 15 de julio de 2016

Ya lo dijo Erika Eleniak.... ¡SORPRESAAAAAAA!



¡Y yo que ya estaba tirando la toalla también con el 2016...!

2015 paso sin pena ni gloria, pasó. Breves atisvos de felicidad espurreada  propia de viajes; luz y descubrimientos geográficos, meetings y re-meetings de amistades de peso, de las "inmedibles". 
2016 no pintaba distinto (por más que cada año me tome las uvas, las doce, pida mi deseo de año nuevo, que casi siempre conlleva algo de autorrealización y algo carnal, y me convenza en silencio de mejoras inmediatas) y así estaba siendo más o menos. Sin ánimo de parecer pesimista, ni mucho menos; que yo soy de los que da gracias a "Jacob" cada día, hasta por el fresquito que entra por la ventana cuando te despiertas temprano. Pero es que desde que hace unos años me estaba viendo, como el ratoncillo enjaulado haciendo sus primeros kilómetros en la hijoputesca (pero puede que precisa) ruleta vertical que le ponen en la jaula. No hijo no.

En fin... que estaba ya de nuevo a lo "gran kahuna", con la tabla de surf esperando "la gran ola" a la altura del puente "romano" del bacotón. Ola que sabía que era muy poco probable que apareciera. No creo, por ahora, en el destino por que sí; de sopetón y gratuito. Creo en que cada uno está donde sus pasos, errados o acertados, lo han ido poniendo. El maná no caerá del cielo sin más, a no ser que nos subamos a un quinto piso, mezclemos leche y miel y la vayamos arrojando nosotros por las cuatro esquinas. Efectivamente la ola no estaba llegando.

Pero este año no "he cogido la tabla de surf" en balde. Este año las lunas inquietas han agitado la marea y las pequeñas olas han ido confluyendo en una más grande. 

Hace años, que escribo, empecé con chorradacas para mi mismo; chorradacas de inicios de blogs para mis "parroquianos" y por colectivismo/coleguismo acabamos creando un blog de relatos cortos surgido, como no, de la barra de un bar y los "maestros" que allí confluyen.

Total que a mi me gustó esto del tecleo contando historias; me fui enamorando del mundillo del relateo. Y, aquí estoy en este mes de julio del 2016, cuando, sin más, salgo de una dura mañana de trabajo, enciendo "er internet der móvil" y leo en varias notificaciones que he ganado el concurso de relato corto de la UNED (JAÉN) ... ¡Toma yaaaaaaaaa...! (casi me caí de la tabla de surf de la alegría). Autosatisfacción, inmensa alegría, y muchísimas ganas de seguir escribiendo para compartir, siempre para compartir y disfrutar con los que disfrutan leyendo las cosas que compartes, y disfrutar tambien con los que no, que también está el aprendizaje. 

Pues eso, que estoy esta mañana tecleando junto al fresquito que entra por mi ventana, "celebrando" que hacen exactamente "n" años que nací y celebrando lo bonito que es escribir, contar historias, "relatear". 

¡Por muchos años más de letras que forman palabras que se hilan en relatos!

¡Gracias a todos los que se alegran de mis alegrías! y a seguir "SURFE-ANDO"!!!!!

"... y hay que quemar el cielo si es preciso por vivir..." (Silvio Rodriguez)





¿Y mi tarta?

Erika Eleniak Saliendo de la tarta de cumpleaños. Película "Alerta Máxima"





























miércoles, 11 de mayo de 2016

Avanzando...




      Era el día. Ya no podía esperar más. El viento, sol y agua estaban a su favor.
 Vincent izó la vela de su improvisada barcaza y se dejó llevar hacía ninguna parte, pero avanzando... 
Llevaba días trabajando en el proyecto, caña gruesa;  troncos poco desgastados, cuerdas ya usadas pero muy resistente, según los entendidos, alimentos pequeños, por los problemas de espacio, pero cargados de proteínas, y agua potable. ¡Estaba decidido! Llevaban mucho tiempo hablándole de aquel lugar y estaba dispuesto a llegar hasta él aunque le costara la última gota de sangre. Por esperanza no había problema; su signo era cancer, lo cual le otorgaba una carga extra de optimismo y colores claros ante la vida. Abrió el mapa que había trazado en un folio en blanco arrugado y memorizó lo que había en él. Aquella palabra que lo guiaría para siempre.




domingo, 24 de abril de 2016

Desde Este Lado. H


H

"Banderas de Nuestros Padres". Enlace a la ficha de la película.

Y así, viendo como el pasado se aleja cuesta arriba y el futuro se presenta de frente con la luz frontal de la incierta realidad inmediata, H observa aquella puerta fijamente, deseando que alguien lea el cartel opuesto a tirar y la empuje. Él estará al otro lado, esperando algo más que un saludo; una raíz común, un hilo conductor que alargue ese vino. H esperará. 

Una noche más, comenzó a llover.Y de nuevo, ni aquellas luces se entrecruzaron saludando y despidiendo historias de otros, ni aquella puerta que, sin frase mágica, abría la cueva de Ali Baba y los cuarenta ladrones, repleta de tesoros en forma de historia y bondad vecinal, se abrió para encontrarte. 

Como aquel soldado romano que clavó la lanza final en el costado de Jesucristo, en nuestro templete de la esperanza sonó uno de los temas que, paradojicamente antes, a mediados finales de los ochenta, estaba entre sus canciones preferidas, y que ahora tan solo le podrían evocar la inmediatez de lo ocurrido. Le evocó a un adiós sin retorno. Pero H es mucho más que un cristal lleno de vislumbres, H es de los que andan. H es de los que estrujan cada metro cuadrado de su vida, pensando en algo más, maquinando posibilidades, y compartiéndolas.
                                                                                                                            ¡Va por ti H!
¡Por muchas puertas abiertas más. Seguimos!

domingo, 17 de abril de 2016

Lluvia En Silencio



Lluvia en Silencio
¿Es sucio el sexo? Sólo cuando se hace bien” (Woody Allen).
 

No sé si serían aquellos mismos impulsos que una noche de caminos perdidos nos llevaron a medir nuestros labios; el meditarreanismo, a veces disimulado, que exhalamos a borbotones, propio de nuestra naturaleza geográfica, o el morbo puro y duro que nos da jugar con fuego, el caso es que dijiste que SI.

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Habían pasado ya meses, muchos, desde que concluyó nuestro oscuro affaire. Si, digo oscuro por la forma en que manejamos aquel tema. Noches, tardes, alrededores, miradas, esquinas vacías, cuartos de baño multiusos, coches sin animo de lucro, etc. El caso es que allí estaba aquella manzana, ya casi prohibida, con su verano, salteado y bien comentado (es lo que tiene vivir en un pueblo fronterizo, que las noticias y el boca a boca te ensalzan o te destruyen en cosa de segundos), de nuevo conectada a Facebook, me lo chivaba la lucecita verde encendida del chat interno, y entré con palabras bien adoctrinadas, serpenteando pero dejando ver la cabeza del asunto a cada renglón:


- ¿Cuánto tiempo? !Seguro que eres ya rubia, con los ojos azules y con un pie en el altar! - Le solté sin más.

Preguntas muy típicas esperando respuestas que muestren el color del semáforo. Estaba en ámbar, deduje. Hoy en día, estos inicios de conversaciones, buscando fines lúdico-carnales, están ya preparados de antemano, y reconducidos por algún vistazo previo a cualquiera de las redes sociales por las que los implicados se suelan mover, (¡cuanta adrenalina, incertidumbre y riesgo, propios del cortejo se han perdido con estas modernuras!). - Veo que has estado chapoteando en piscinas con nuevos cromos para tu álbum, ¿no?- Yo ahí ya quería que supiera que era absurdo alargar mucho la conversación, que ya me habían puesto al día de todo a mi vuelta del verano laboral. Somos pueblo, repito, llevamos todos un mini lavadero público en nuestro interior, de esos antiguos de piedra, donde las del lugar estaban deseando llegar para soltar ponzoña a ajenos, con jabones hechos de envidia y gusto, jabones que siempre cumplían lo contrario a su cometido.


- Me han hablado muy bien de un restaurante en Priego de Córdoba y estoy deseando ir. Un pequeño homenaje me merezco que he estado estos meses atrás trabajando a saco, y ya sabes que Priego es mi debilidad. ¡Venteeee! Y así nos ponemos al día de todos estos meses atrás. ¡Vente mujer, nos hinchamos de comer y nos volvemos! -


¡Plom! Así de golpe, el tejazo, que dicen por aquí (cuando estás en modo “ataque frontal”), estaba ya tirado, las redes, totalmente visibles, estaban lanzadas.


- ¡Bufff tío, me encantaría, pero estoy tiesa, ya sabes, hasta el finde no tengo pelas y además mañana tengo que hacer un montón de cosas! - Por las pelas no hay problema, te digo que quiero pegarme un pequeño homenaje, que me lo he ganado currando a saco este verano. ¡Venga, que te recojo en una hora! - ¡Joder, mira que eres, al final siempre me lías, jajaja! - contestó ella, sabiendo yo que ahí ya había dado su confirmación. - En una hora ahí abajo donde siempre, apago ya esto que voy a ducharme ¡Ciao! -

Tras una cerveza previa en un bareto céntrico, y cerciorarme yo vía Internet y preguntando a familiares del lugar, confirmé que el restaurante en cuestión estaba abierto y estaba a pocos metros del bar en cuestión donde había echado la previa.



- En serio Sofía, no mires precios, traigo dinero de sobra para que nos comamos media carta si hace falta. ¡jejeje! -

 Ella también saco una sonrisilla inocente pero sabedora ya de que la noche estaría llena de “cajitas sorpresa” (de esas que nunca nos ha dado miedo abrir, todo lo contrario, nos encantaban).

Empezando ya el plato principal, ella preguntó por el baño y se fue a él. A los pocos segundos, y calentado ya por los cruces de miradillas, risas flojas y el Ribera del Duero tan rico que nos habían puesto, tiré yo también para el baño. La esperé en el recibidor que divide ambos sexos en los baños, y cuando salió sonrió, le cogí la cintura, y sin más nos besamos con pasión allí mismo, por dentro agradeciendo que hubiera llegado ya ese momento que, desde que se habló por chat de ir a un restaurante a Priego de Córdoba, ambos sabíamos que llegaría. - ¡Anda que como haya cámaras!- le dije; ambos nos echamos a reír y volvimos a la mesa.

Aún era pronto cuando acabamos de cenar, y le dije de echar una cerveza en un pub de al lado y así me siguiera contando, y así fue. Explicándome de dónde era el chaval con el que había estado ese verano, que si vaya pedazo polla que tenía, ahí ya, en la soltura sin censuras de sus palabras, iban apareciendo los efectos del Dios Baco en nuestra noche. Me pedí un Red Bull, y tras pegarnos varios mordiscos al besarnos, jugar con sus orejas, con bocados casi inexistentes y recordarle de nuevo que tiene los labios pequeños, aunque me encantaban así, cogimos el coche y condujimos de vuelta. Hablamos poco, sonaba Vetusta Morla de fondo, pero las manos cogidas en la conducción, jugando a entrelazar los dedos, denotaban que iba a ser una noche donde el frío brillaría por su ausencia (¡jejejejeje!). Nos desviamos casi entrando ya a Alcalá pero Sofía no dijo nada, ya sabía de sobra donde íbamos. Una vez allí en mi casa de campo en una aldea de los alrededores, sin más, bajamos corriendo a nuestra habitación a meternos bajo las mantas de aquella enorme cama de corte antiguo. Tapados con mil mantas y sábanas por encima de nuestras cabezas, y entrecruzando piernas y brazos para disimular el enorme frío que hacía en aquellas húmedas habitaciones con la alameda y el río justo al lado, el deseo no tardó en abrir sus puertas de par en par. Ya con las manos con plena libertad de movimientos y el ritual de besos calenticos y sin prisa casi completo, comenzamos a masturbarnos el uno al otro hasta multiplicar por mil la temperatura de nuestros cuerpos. Me encantaba oír sus primeros gemidos y como se agarraba fuerte a las sábanas mientras me lengua bailaba entre la montaña rusa de su entrepierna. ¡No... no... tío no.. que sabes que lo pongo todo perdido! - me gritaba ella entre sollozos de placer - ¡No tío para...para...! - Nada Sofía, sabes que me encanta eso, hoy quiero que me empapes a mi también. Y se corrió en mi cara a caños, como aquella primera vez que pardillo de mi, y mira que había bailado entre alcobas ya durante años, comenzó a correrse a chorros en el asiento de mi coche, ante mi asombro y su cara de vergüenza. Aquella fue la primera vez que veía a alguien correrse de esa manera y aluciné. Tras esa vez, estuve leyendo sobre el tema e informándome “squirting” se llama o le dicen a eso y me encantaba cuando le pasaba... ¡bufff que morbazo, era la satisfacción, el culmen de un trabajo bien hecho!


                   
Marea de placer. http://www.ladybud.com



Estaba ya apunto de llegar la marea de placer en forma de eyaculación femenina, tenía aprendido el momento por la intensidad de sus gemidos y sus gritos de ¡Para... paraaaaaa! Y me dio tiempo a pegarle un puñado a una toalla grande de verano que había en la cama de al lado, no quería que los próximos que bajaran a aquella habitación, vieran en las sabanas como se había derretido allí el iceberg que hundió el Titanic. Seguí con mi lengua llamando a todas las puertas de su vagina, cuando ella ya se dejó llevar por el éxtasis sin miramientos y noté como sus chorreones de placer inundaban toda mi cara a la vez que Sofía gritaba -¡hijo puta... hijo puta!- Yo me descojonaba de risa por dentro. Mi polla iba a reventar del placer que al que me transportaba aquella situación, y aún quedaba gran parte del juego de aquella noche. Tras lamer, chupar, tocar, hundir sus dedos en mi, y llevar mi palote al modo “fiesta on” en su máxima expresión, se subió en mi y comenzamos a follar. Me encantaba cuando se reclinaba hacía atrás disfrutando los dos al máximo del roce de sus paredes en mí y viceversa... ¡Dios, cómo me gustaba (y me gusta, claro) esa postura! Así un buen rato. Luego yo encima, esos cabeceros de cama antiguos de hierro forjado, son una maravilla para la sujeción y el empuje. El festín sin nada de rombos, ni censuras, concluyó con todo lo que llevaba yo cocinando por dentro recorriendo su piel, sus pechos, su cara, etc. Y todo el ritual de limpieza e higiene típicos tras un paseo por las nubes sin limitación alguna. - ¡Quedémonos ya a dormir aquí! - le dije a eso de las seis y algo de la madrugada. - No tío llevame a mi casa no vaya que llegue alguien y me la líen gorda al ver que no estoy allí – Me dijo.

De nuevo Vetusta Morla de vuelta. Aquellos ocho kilómetros fueron de pleno relax, nadie habló, nuestras manos entrelazadas eran las únicas palabras que necesitábamos. Sabíamos que había sido un viaje de ida y vuelta con fecha de caducidad y estábamos casi seguro que nunca más pasaría ese tren por nosotros, pues ya actuábamos en distintos teatros, con personajes y escenas muy ajenas a nuestro pasado. - ¡Adiós! - me dijo sin mirar hacía atrás en la entrada de su portal. Ni respondí. En aquella noche ya nos lo habíamos dicho todo.