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domingo, 30 de julio de 2023

08/05/2022 (reflexiones olvidadas en la agenda)

 


Bloc de notas personal (mayo 2022). Raúl Góngora
















Arco e Iris hoy tampoco han podido encontrarse. Su escudo de protección, endurecido por hombres de hojalata, sigue infranqueable. Por más que untemos con siropes y otras mieles la palabra amistad ella la soterra bajo mil capas de fangosa responsabilidad


El sol y la lluvia hace tiempo que no coinciden.

Así, ese estirar de labios y mejillas, dejando entrever algunos dientes, que algunos llaman sonrisa, sigue siendo un disco pirata en un rastrillo sin luz natural.


No sé por qué sigo volando hacia la luz violeta una y otra vez si ya sé el calambrazo mortal que te pega la emponzoñada verdad.


El optimismo es una medida muy variable según que personas y yo, por nacer en julio, según creencias de algunes (no mías), soy optimista por naturaleza.


Pero creo que también, como los chicles de cinco céntimos, la ilusión de su sabor dura poco, pero a pesar de su decepción, volvemos a comprarnos otro chicle con la misma ilusión a la mínima de cambio. 


CONTINUARÁ ...



sábado, 13 de noviembre de 2021

soLita

 












Aprendimos a hablar callados.

Aprendimos a amar desde el banquillo

Aprendimos pausas en mundos frenéticos.

Aprendimos el final desde el principio.


Ignoramos la geometría real de dos líneas

Ignoramos el verdugo de nuestra brújula 

Ignoramos las perspectivas de una montaña

Ignoramos el duelo a muerte entre irascible y racional.


C'mon solita

C'mon solita

I'll  never be far from you.


Andamos cuando aún no sabíamos el precio de cada paso

Andamos sin cogernos las manos.

Andamos respetando la profundidad de un silencio.

Andamos sin pensar que nuestras huellas tenían memoria.


Morimos entre piscinas climatizadas de cobardía.

Morimos borrando círculos de tizas de colores.

Morimos con guillotinas disfrazadas de atajos del silencio.

Morimos sin creer en la resurrección.


C'mon solita

C'mon solita

I'll  never be far from you.





                                                                              Hace tiempo que dejé de creer en las circunferencias.


sábado, 12 de agosto de 2017

RIDÍCULOS



Y cuando piensas que las olas están últimamente limpias, que la orilla no se te está llenando de yerbajos, algas podridas y todo tipo de basura o residuos a los que nadie enseño su fin, pruebas a nadar y de nuevo te enganchas, de nuevo tus brazos son incapaces de realizar tu función y el asco te estampa de nuevo con tu resabida orilla de siempre.


"picando en todo lo que puedan succionar para su deleite"


Pues así sigo estimando porcentajes de realidad humana. Aprendo a base de escalones fuera de lugar y cuestas insufribles en las que siempre encuentras alguien que te frena o empuja hacia el punto inicial con una carcajada por dentro y por fuera. De nuevo tú y tus baterías genotípicas se ven hilando centímetros de subida, con ilusión medida y visión octogonal (de mosca), sabiendo que esos yerbajos o basuras trepadoras aparecerán camuflados en forma de animal de interior, cuervo, grajaco o ciempiés, picando en todo lo que te puedan succionar para su deleite. Se pararán un instante a observar que no puedes reponerte, que su trabajo ya está hecho y se regocijaran en su momento de victoria entre especies, con la absurda creencia de mi destrucción. 

Soy mediterráneo. Hemos defendidos miles de puertos, hemos caído y resurgido de mil batallas, nos hemos adaptado a cientos de colonizaciones y aprendido entre ellas. Un puñado de cuervos rociados con spray de joker no van a impedir nuestro avance, hay mil orillas con mil olas más que disfrutarán nadando con nosotros, enseñándonos los beneficios de la simbiosis del hombre y el mar, y sin rastro de seres inertes intentando formar un paso a nivel con barreras. 

Por muchos brazadas mas por estos mares, por muchos remojones disfrutando de la luz y el sol y la forma de ser de los nuestros; por aprender de los cuervos y sus engaños reglados y anacrónicos. 
Estamos vivos. Nos quedan muchas cuestas por subir y muchos espantapájaros a los que escuchar.






















martes, 30 de mayo de 2017

Escribir: - ¿Crees en la búsqueda de "tu interior" y su uso máximo? ¿Sabes cómo hacerlo?


Mi último sueño, de esta noche, ha sido de esos que rascan la conciencia llegando incluso a hacer un pelín de daño. 
Estaba en la presentación de un libro, en una especie de galería de arte y encuentros o algo así (el lugar geográfico lo tengo claro en la mente, pero ha llovido mucho por esa zona desde entonces y paso de ponerme a explicártelo. Tan solo decirte que es una esquina de Alcalá muy conocida, la del pasaje del pub Madeira, esa esquina en alto con ventanales y cristaleras)
En fin, que estaba en la presentación del libro de un escritor bajito muy oscuro de piel y pelo y bigote negro (el nombre del escritor y libro también se los ha inventado mi psique así que tampoco importan). Tanto él como su editor me trataron muy bien en la postpresentación y esas cosas se agradecen. He estado ya en unas cuantas presentaciones de libros y el paso último para que ese libro se imante conmigo es que el escritor no "esté lejos", ni sea un capullo vanidoso lleno de ego; aunque luego resulte que muchos de los mejores escritores lo sean (- ¡Ayyyy... si es que hasta la serpiente más venenosa ofrece muchas características positivas en su conjunto!)

*Nota antes de seguir: me refiero a escritor (la profesión) por generalizar y no andar todo el rato tecleando los dos géneros. Si estuviera hablando de alguien en concreto (mujer u hombre) ya distinguiría al nombrarlo como escritora/-or.

En fin que el sueño continuaba con mis ganas de acudir a más eventos de ese tipo. Así que a los dos días siguientes iría a Granada a la presentación de un nuevo libro. Esta vez si voy a decir la escritora, Era Clara Peñalver, pero no el título del libro (no lo recuerdo) pero se salía de la carretera de Ada, sus casos y sus kilómetros en moto de sus últimas publicaciones. 
No sé como, "story cubes" que tirará cada noche mi inventor de sueños personal. Estaba dicha Clara Peñalver al día siguiente, con algunos asuntos del mundo de las letras, en ese mismo lugar de presentaciones y otras artes. 
- Mañana bajaré a Granada a lo de tu nuevo libro. -Le dije- 

El resto del sueño, es mero trámite y saludeo sin importancia. Pero la reflexión final que me hago, dentro del mismo sueño, si que me ha llamado la atención y ha hecho que me despierte un rato antes de lo previsto y os la cuente.

¿Aprovechas todo "tu interior" al máximo? 
¿Sabes como hacerlo salir en forma de escritura?
¿Necesitas aún mucha vida pasando por tus ojos y rellenando compartimentos de recuerdos y experiencias antes de ponerte a teclear? o ¿eres de los que se la juegan, te ves (crees) capaz y empiezas a escribir sin más engañado por tu ego y "sabiendo" que a los demás les va a gustar porque si?



Yo, particularmente, soy de los de los del tercer supuesto/pregunta. Necesito MUCHO pasando por mis ojos. Necesito rellenar compartimentos, almacenar recuerdos, sentir millones de veces y clasificar esos sentimientos. Tan solo así, podría empezar a entremezclar parte de lo que quiero contar y cómo con lo mis vivencias y conclusiones de éstas. Todo esto, claro está, resulta mucho más fácil si tienes al lado a alguien del mundillo que te vaya dando collejas para pulir tus palabras (la magia que encierra el resultado de tanto compendio de palabras, si estuvieran muy mal contadas o estructuradas, quedarían en puras triquiñuelas de trilero) 

Epilogo/Conclusión:
       A la hora de ponerme a escribir soy de los que salir al mundo exterior (si, si; ese que hay mucho más allá de la cueva de los Fraggels) y observarlo todo rodeando sus seis o siete dimensiones (las que hay y las dos o tres más que yo me invento) es mi única cura y camino. Ver, ver, ver, ver, (viajar si está entre tus posibilidades asiduas, de ahí la ventaja de muchos con respecto a un humilde chico de barrio). Y, por supuesto, el mayor de mis defectos, por falta de asiduidad y tiempo material en mi día a día, LEER. LEER MUCHO.


lunes, 22 de diciembre de 2014

Siete + 1 Mi casa... Mi gente


"el B"


 - ¿Has traído la autorización firmada? - Si Don Antonio. ¿Habrá que llevar merienda? - Si, llevaros merienda y agua o refresco que en allí en Fátima y en Los Llanos hará mucho calor.
Y, ese día si que eramos puntuales. Día de excursión. Y allí estábamos al pie del cañón Mota, Nacho, Vale, David Jesús, Aranda, Marchal, Juan Javier, Pili Peñalver, etc.
Iba a ser un día completo pues a la salida habíamos quedado para jugar a corea (a la verdad, a la que si se queda en trompo en medio del circulo y uno te lo saca se lo quedaba; y no veas la lástima que daba perder tu trompo. Era época de alijón de burro afilado)

Coincidía la excursión con el cumpleaños de Mercedes Llorca. así que también nos repartiría un par de caramelos a cada uno y el resto el profesor los sortearía como siempre con un número escrito a escondidas y los caramelos para el que lo acierte. ¡En definitiva, más tiempo libre fuera de clase!

Y así fueron pasando los primeros años de E.G.B. y ya en la segunda parte de primaria (6º, 7º y 8º) nos trasladaban al edificio de arriba, donde el internado, ¡ya eramos más mayores! Nuevas asignaturas, maestros específicos para cada una de ellas, e incrementaba la dificultad de las materias con una progresión vertiginosa. En fin, tampoco fue tan difícil pasar aquellos años sin quebrarse mucho estudiando. Don Francisco, Don Juande, Don Juan, Don Rafael, Doña Isabel, Don Adolfo, etc... ¡Gracias!

Aquellas raíces de la infancia están sumergidas en lo profundo de nuestra mente para siempre; recuerdos, sueños que nos transportan a aquellas frías clases donde solo "algunos privilegiados" pillaban algo de calor de la estufa del maestro, aquellos rezos en mayo, las canicas, los mini partidos de fútbol, las olimpiadas escolares, quién te llevaba a clase, quién te recogía, y todas aquellas tardes de quedadas con los de tu clase para dar una vuelta en bici, o echar un partido de fútbol hasta el anochecer.

En fin, había otro aprendizaje esos años, después del cole; entre juegos, aventurillas de barrio, amigos, y callejeo, que más quisieran los "aNintendados" y "playstationeros" niños de ahora vivir. Crecimos a base de inventar juegos, hacernos "essollones" en las rodillas y codos, ocupar los parques con "deportes" improvisados, e imaginar, sobre todo imaginar.

El sábado por la noche volví a reencontrarme con aquellos amigos, con aquellos maestros de mi infancia, y sobre todo con aquellos recuerdos e interminables anécdotas que tanto forjaron la forma tan variada en la que cada uno ha aprendido a ser PERSONAS. La vida nos ha repartido a cada uno por diferentes rincones, situaciones, familias, trabajos; como una maquina de lanzar pelotas de tenis con dirección aleatoria. Pero el pasado sábado todos volvimos a ser "el B", aquella promoción del 77 que siempre fluirá como savia fresca por nuestras venas.


¡GRACIAS A TODOS Y HASTA LA PRÓXIMA!



sábado, 23 de febrero de 2013

Ruy




Gracias a mi hermanica huertana por sentarme en esa máquina "eternalista" tan bien descrita por H. G. Wells  y transportarme a la época en que nos pasábamos horas embobados aprendiendo con dibujos como "Ruy, el pequeño Cid", Don Quijote De La Mancha, u otros similares que nos enseñaban acerca de la historia, literatura, y tradiciones de España a la vez que nos divertían muchísmo.

Hoy en día, los dibujos, aunque por supuesto intentaran también transmitir valores y enseñar, acentúan más la espectacularidad, las formas, el diseño, y los formatos, por encima del valor didáctico, divertido y cultural que tenían antes. 

   Me agrada comprobar que aún hay madres/padres que se toman muy en serio transmitir esos valores, ese aprendizaje a sus hijos y les buscan vídeos de La Abeja Maya, David El Gnomo, la variada saga de Erase Una Vez..., Los Pitufos, antes que otros del estilo de Gormitis, Digimons, etcétera.