lunes, 8 de noviembre de 2010

¡Bienvenido, Míster Ratzinger!




Quiero comenzar este artículo de lunes frescuelo recomendando un par de películas, así mezclo dos de mis grandes aficiones.

El Baño del Papa (2007) : Versa sobre una aldea fronteriza uruguaya y el esfuerzo del pueblo por sacar provecho y ganar algo de dinero con la anunciada visita papal.
-Imprescindible película para llenarnos de humildad. (se podría equiparar a una Bienvenido Míster Marshal, pero versión Divina y sudamericana)





Otra buena película para ver estos días es:
Las Sandalias del Pescador (1968), donde un sacerdote (Anthony Quinn), recientemente liberado de los campos de trabajo de Siberia, es trasladado al vaticano y ascendido a cardenal, allí se topará con el entramados económico-políticos del funcionamiento interno del Vaticano y sus deseos de ayudar al mundo sumido en la guerra fría.

Tras unos largos días previos al pasado fin de semana, y el propio fin de semana en cuestión polemizando y debatiendo con mi madre, tras la conveniencia o no de las visitas papales en plenos meses-años de crisis económica global, y con una España que no acaba de verle el brillo al euro, he hecho un poco de retrospectiva en mi creciente incredulidad y afianzamiento de la razón y la búsqueda de las verdades empíricas frente a los "dogmas de fe".

Y es que, mi inculcado catolicismo, ha hecho aguas en los momentos en los que, por ahora, he recurrido a una esperanza divina o a algún tipo de ayuda "de arriba".
Agotadas las vías, o eso creo, de la ciencia y la profesionalidad, queda en muchos casos, la esperanza de que MI DIOS, tienda una breve mirada a muchas situaciones físicas cercanas relacionadas con desgracias familiares ("pruebas que Dios nos pone", me dijeron en cierta ocasión).

Así, tras pasar unos cuantos años, en la cumbre de mi adolescencia, finales de la antigua educación secundaria, yendo cada viernes a preparación para la confirmación, por fin, llegó el gran día, NUNCA LO OLVIDARÉ. Era 14 de febrero del 98 o 99 de eso no estoy seguro. Toda mi familia había salido ya para coger buen sitio en la iglesia y quedaba mi abuela, mi abuelo y yo. Mi abuelo se atragantó con algo al tragar y comenzó a ahogarse, ahogo acrecentado por sus graves problemas respiratorios de una vida inmersa entre cigarrillo y cigarrillo, de pronto se cayó al suelo desplomado y yo, que bajaba por las escaleras vestido de traje para la ceremonia de la confirmación traté de reanimarlo y extraer la causa de su ahogo como pude, creo que fue en vano. Se le subió lo antes posible al hospital pero creo que ya estaba medio muerto. Eso fue sobre las 18:00 en punto de ese fatídico 14 de febrero, justo a la hora que yo tenía que estar en la parroquia de El Salvador, Alcalá La Real recibiendo el sacramento de la Confirmación en la fe católica, (siendo adiestrado mi grupo de catequesis, en las últimas clases, por Luis José Beltrán Calvo, sacerdote que fue después poco después detenido por pederastia)
Creo que eso, y el estudio de la Biología, y Filosofía en mis últimos años de instituto, dieron un brutal salto a mi laicismo y mi apuesta por los estudios y tesis científicas.

Otro punto que me llega muy de cerca y se me clava como millones de alfileres, es el de un hermano de mi madre y su muerte por cancer. Un hombre que emigró a otro país en busca de una vida mejor, en la España de la dictadura franquista, y que trabajó muchísimo para que a su familia nunca le faltara de nada. Volvió, atraído por sus raíces a Alcalá La Real, aún joven y ya con algo de dinero ahorrado por su gran esfuerzo en el extranjero, entró a trabajar en una cooperativa local y trabajó también sus olivos para vivir medio bien y pagar unos estudios dignos a sus hijos. Y, cuando en mejor momento estaba su vida, cogió un cáncer que lo devoró de manera fulminante. Ni los mejores médicos, ni la fe, a la que siempre se acude en esos casos y tan solo da vanas e infundadas esperanzas, consiguió salvarlo. Y así se fue uno de los tíos a los que más cercano estuve en los últimos años.

El primogénito de mi hermana mayor, padeció un tumor en la retina (retinobastoma) y así, si se expandía podía afectar a otros funciones corporales, con lo cual, después de consultar con los mejores médicos y especialistas y por último recurrir a la fe, que de nuevo solo aportó vanas esperanzas tuvieron que extirparle el ojo para evitar que el tumor se extendiera. Siendo exitosa la operación y frenando para siempre el tumor.

Y así, podríamos citar casos y casos y ejemplos donde "la fe mueve montañas" (MONTAÑAS DE DINERO). Guerras excusadas en la fe en un Dios, Templos, ciudades enteras, incluso países basados en tal o cual religión, han servido siempre como cortina de humo para manejar grandes fortunas, enriquecer a altos cargos eclesiásticos, y jugar con las miles y miles de esperanzas del pueblo llano en que, con la bondad, la oración, la donación y el sacrificio por su religión, su Dios les espera con una vida plena tras la muerte física (pero terribles catástrofes naturales, pobreza creciente, matanzas injustificadas, globalización compulsiva, y egoísmo de grandes magnates ocurren a diario).

Y no me cebo más en este debate histórico que me comen "los corderos".





6 comentarios:

CINEXIM dijo...

Yo siempre confundo Las Sandalias Del Pescador con El Cardenal de Otto Preminger.

Bueno, lo del Papa me parece una vergüenza, no por la visita en sí, sino por el gasto ocasionado sufragado con nuestros impuestos y todos esos voluntarios que parecen salidos del Pueblo de Los Malditos.

Saludos!!!

www.elsinlugarfijo.es dijo...

Perdida la fe. Perdido el respeto.
Hayada la luz. Hayado el destino.
El ser humano se cree en el poder de ser un bien y no deja de ser un mal mundano.

Dependerá de la creencia en ti, Encontrar a Dios.
No es una solución, es la mayor de las motivaciones para vivir.

Perder la fe, es no aceptar el desconocimiento.

La ciencia sigue las pautas del convencimiento.
En ello está y no encuentra magisterio en la imparcialidad del alojamiento.

El camino no está maltrecho, te lleva al bosque de la confusión y el arrepentimiento. Pues no todo es cierto, no todo es verdadero.
En el purgatorio de las emociones, se pierden las sin razones.

El amor a Dios, se aleja del llamamiento de lo conocido.
Revisa el ser y lo desconocido, aceptando su existencia, pues es de conveniencia.

Siempre tendrás tiempo de encontrar un punto de fe.
Sin ella, adiós a la humanidad.

Sí a la vida.

Begoña dijo...

Al que habla de fe, me gustaría a mi que le pusieran día tras día pruebas tan duras, y que tenga que convivir pensando que hay un Dios que te ha hecho pasar por todo eso. Durante los años más duros de mi vida acudia a la fe para refugiarme, no es que la haya perdido del todo, pero prefiero refugiarme en la familia y en los amigos que son los que de verdad me apoyan, me ayudan y están ahí.

CINEXIM dijo...

jajajaj no sé con qué lo pasé peor si con Los Ojos de Julia o con la visita del Santo Padre... y ZP en Afganistan!!!!


Un abrazo!!!


PD: no te pareció la peli como muy previsible? ahora este es el asesino, ahora este es el hijo???

CINEXIM dijo...

Por cierto a mi Jude Law me enamora!!!!

Miguel Ángel dijo...

Raúl, estoy contigo, el laicismo no es una opción, es una convicción.
A pesar de eso, la religión (cualquiera de ellas)es un invento NECESARIO y en muchos aspectos BUENO, y como tal hay que tomarlo.
Por lo tanto te pido que como padrino RESPONSABLE de David actúes en consecuencia.