jueves, 29 de julio de 2010





















Realmente son pequeñas señales, en toda la amplitud de sus formas, las que me va dando la vida, mi propio destino (si yo creyera en él), para ir dejando cosas del pasado atrás y levantar la cabeza tratando de evolucionar y mirar hacía adelante (en vez de desplazarme siempre en la misma línea horizontal)

Cuando sudaba como un Husky Siberiano paseando por Córdoba en pleno agosto, estando anoche en la plaza de toros de Motril, mientras botaba con los brazos en alto y cantando sus temas, comprendí que esto debía ser ya el punto y aparte definitivo para salir de esta linea horizontal en la que llevo unos años moviéndome y pasar de nuevo al "estilo vertical".

Debería, si encuentro de nuevo el impulso y la fuerza que ha inicios del tercer milenio tenía, engrasar y airear de nuevos mis alas, y dar, el que podría ser, mi último periplo de búsqueda laboral y geográfica. Llevo tiempo meditándolo, y mi estado actual no me conduce a nada ni a nadie. Al revés, en vez de evolucionar, involuciono. Estoy harto de reinventarme, tanto físicamente como social y psicológicamente. Va pasando la gente por mi puerta y yo la abro y me adapto a las circunstancias, cronológicas, sociales y afectivas. Y, ¡ya está bien!
Yo soy Ángel Raúl Góngora; con mis propios gustos, mis propias ideas, y, con los ya tampoco usados, mis propios pasos.

En fin... ya me he entretenido bastante... voy a asearme y de nuevo hacer lo mismo de siempre (pero mi cabeza ya está maquinando...)


Ángel para un final





3 comentarios:

Lenmelon dijo...

Tu polla ahí.

beverlly giles y fracas dijo...

Hei! aquí de vuelta por un ratito! así que los Cranberries no? joer que suerte!
Por cierto no te preocupes que el único animal que involuciona es el hornitorrinco,se escribe así? bueno lo dicho! un abrazo! me vuelvo a mi " cueva costurera" ;)

mariapán dijo...

Bueno, bueno...Ángel Raúl, yo creo (si me permites opinar) que tan sólo con el hecho de planteártelo ya estás evolucionando, ser consciente y dar tiempo al tiempo hasta que consigas andar. A veces, los pasos son tan minúsculos que parece que nos los damos, pero... ¡creame caballero! andamos y miramos al frente...
De todos modos, te deseo suerte, fuerza y vitamina C.
Ya me contó Pibe tu concierto... yeaaaaaaaaaaah un brazo por haber estado allí con la Orriordan.
Nos vemos prontico ¡guapo!