sábado, 28 de noviembre de 2009

Por los siglos de los siglos...


Desde hace ya unos años atrás, llegados los fríos próximos al invierno, se iba repitiendo la escena de la llegada progresiva de inmigrantes, marroquíes, nigerianos, ecuatorianos, y así de diversos países caracterizados por su pobre economía y mala distribución de las riquezas.

Una estampa típica para mí, era verlos sentados en el muro de la estación de autobuses, esperanzados y vigilantes de que algún "patrón oportunista" o "patrón solidario" los coja para así poder juntar algo de dinero para tres o cuatro días. Quiero pensar que es lo segundo, pero mi razón, y la avaricia de los grandes propietarios me dice que es el primer tipo de patrón es el que los busca.

Pues hoy ha sido uno de esos días. Subía con la furgoneta de mi padre con la compra hecha para reponer en el negocio familiar, cuando de pronto veo que saltan todos del muro en el que estaban sentados y forcejean y se empujan y van abriendo las puertas y se meten en en pequeño coche rojo que ha parado rápido por donde aparcan los taxis en la estación de autobuses. ¡MADRE MÍA, DIOS MÍO!! ¡Qué locura! ¡Que impotencia!
Se me vinieron a la cabeza miles de escenas que he ido viendo en películas, documentales, telediarios, etc... de cuando van eligiendo a la gente para ir al campo, a la mina, o simplemente como esclavos y los otros se quedan afligidos con el corazón engarrotado porque no han contado con ellos. ¡No podía creerlo! ¡Qué sangre fría la del hombre (oportunista-solidario) que va a elegirlos! ¡Qué impetu y ganas de trabajar en lo que sea con quien sea que tienen los pobres inmigrantes esos!

Miro hacía abajo y me doy cuenta de lo afortunados que somos. De las miserias del día a día, de las desdichas de la gente (sin familia, sin dirección, sin país, solo sus ganas de vivir, sobrevivir, hasta el día siguiente) Y siento impotencia, ¿qué podemos hacer eso? Tanta gente que está maquinando como cobrar el paro, ayudas, pensiones buenas, jubilaciones, y estos semejantes nuestros, de otros países, tirándose al primer coche que les abre una puerta, sin importarles lo que vayan a hacer, cuanto les vayan a pagar, o donde los llevarán...

(Giremos la mirada de vez en cuando al pasar por esos sitios, y parémonos a pensar un poco en todas esas cosas)

3 comentarios:

CINEXIM dijo...

Desconfío del patrón solidario, suelen aprovecharse estos señores de inmigrantes o de necesitados para ofrecerles trabajo en unas condiciones de otra manera no aceptaríamos...

una lástima!!!

CINEXIM dijo...

me he comido un "que"

Ángel Raúl dijo...

jajajaja...


si es que estos días de excesos y productos navideños come uno te tó.

Cinexim; tu te has comido un "que" mientras yo me estaba comiendo un alfajor de almendra riquísimo.